
Cuando nacemos llegamos al mundo como hojas en blanco y con el tintero en la mano para ir escribiendo nuestra esencia en mente cuerpo y alma.
A medida que crecemos hacemos o dejamos de hacer en función a sus opiniones, para much@s de nosotr@s esto ha significado una gran ancla que no nos permite ser ni crecer. Un buen ejemplo es como much@s no viven su homosexualidad o lesbianismo por no defraudar a papá y mamá. Prefiriendo renunciar a su felicidad.
Cuant@s de nosotr@s hemos deseado que papá o mamá hubieran sido diferentes y que nos hubieran brindado atención, comprensión, cariño y entrega. La mayoría venimos de un núcleo familiar con problemas o a lo que muchos llaman “disfuncional”. Crecemos con necesidades interiores, con una pésima autoestima, soledad, miedos. Todo por el simple hecho de lo que papas nos decían o no, hacían o dejaban de hacer.
Existen muchos ejemplos de cómo pudieron lastimarnos sus palabras y acciones. Hablemos para empezar de padres que le restaban valor a como nos sentíamos y pensábamos a decir verdad no se tomaban la molestia de preguntarnos si estábamos bien o si había algo que nos faltará; no solo cosas materiales, sino las más trascendentales que son las emociones y sentimientos. Y para los padres que llegan a hacerlo, no creen que es importante pues dicen “es un niñ@ ya se le pasará” “luego se le olvida”, “que problemas puede tener este niñ@, es solo un niñ@”. Pero lo cierto es que para cualquier niñ@, todo lo que dice que le importa, ¡Le importa!
Padre que solo se quejaba de tu madre y te contaba todos los pormenores de la relación y de lo horrible que es el matrimonio o las mujeres, o madre que te hablaba de tu padre el martirio del matrimonio y que todos los hombres son iguales. Madre solo o padre solo, ya sea por divorcio, separación, muerte o soltería. O simplemente padres que parecían robots, fríos y distantes entre ellos y hacia contigo, comportándose sistemáticamente sin emoción.
¿Cómo te sientes ahora que eres adulto? ¿Encuentras semejanzas en tus relaciones y la de tus padres o tu idea de pareja?
Aprendemos e imitamos lo que conocemos, recuerda que en la infancia es de ellos de quien más podemos adquirir el como ser y hacer. Ellos son la primer y larga experiencia que tenemos de las relaciones de pareja. De ahí puede surgir una buena impresión, convicción de las relaciones y sexos. O un miedo, desconfianza e incredibilidad en las uniones amorosas.
Ahora pasemos a otro tema que viene de nuestros padres que nos perturba en las relaciones, en especial a lesbianas y gays.
Son mensajes que nos hieren muy profundamente, pues repercuten en como nos sentimos en pareja, las falsas creencias que quedaron en nosotr@s y las dudas a lo que nos espera.
Esto lo pudieron haber dicho desde que éramos niñ@s sin saber que seriamos parte de esa multitud a la que despreciaban. O bien, cuando ya lo supieron y se la pasaron violentándonos con indirectas o directas acerca de la homosexualidad. Sea cual fuere el caso, nos deja marca para establecernos en pareja. Much@s de nosotr@s podemos temerle a las relaciones porque nuestros padres nos ayudaron a que así fuera, pues nosotr@s creemos en ellos. Ojo, es tiempo de que creas por ti.
Una parte muy relevante para que comiences el camino hacia la construcción de relaciones afectivas estables, es en definitiva, que vayas haciendo una bitácora de todo lo que sucedió en tu infancia, con tus padres o personas importantes para ti. Las creencias y los miedos que sientes. Como imaginas las relaciones, y a las personas para amar. Como fue la relación entre tus padres y si tú estas imitándola y te esta perjudicando. Recuerda que este es el primer punto de análisis tuyo, de tu vida y tus aprendizajes. El irte dando cuenta te dará la posibilidad de cambiar para mejorar, de creer para crecer. Para formar tu propia familia.